Una nueva revista de teología que vale la pena leer. Se llama "Fidei Communio"

Es difí­cil dar­le a una nue­va revi­sta de teo­lo­gía un nom­bre más afín que este a la visión del papa León : "Fidei Communio". Y, sin embar­go, la revi­sta fue con­ce­bi­da y nació antes de la elec­ción de Robert Francis Prevost para la cáte­dra de Pedro. Con la con­vic­ción de sus pro­mo­to­res de que "si la 'comu­nión' era el hori­zon­te de los desa­fíos poscon­ci­lia­res, la 'fe' pue­sta en cri­sis es el hori­zon­te urgen­te actual del pen­sa­mien­to ecle­sial". Tal como en el lema agu­sti­nia­no del actual Papa : "In Illo uno unum", uni­dos en el úni­co Cristo.

De "Fidei Communio" han sali­do hasta aho­ra dos volu­mi­no­sos cua­der­nos, con rit­mo seme­stral, obra de un refi­na­do edi­tor ita­lia­no, Nerbini, de Florencia. Pero su hori­zon­te es inter­na­cio­nal, con todos los artí­cu­los ofre­ci­dos ínte­gra y gra­tui­ta­men­te en la web a lec­to­res de todo el mun­do.

Su naci­mien­to, en 2025, ocur­rió exac­ta­men­te cin­cuen­ta años después de la apa­ri­ción de otra famo­sa revi­sta de teo­lo­gía casi homó­ni­ma, "Communio", fun­da­da en 1975 por teó­lo­gos de la tal­la de Hans Urs von Balthasar, Henri de Lubac, Joseph Ratzinger, Louis Bouyer. Su inten­ción era ofre­cer a la Iglesia una refle­xión teo­ló­gi­ca en el sur­co del Concilio Vaticano II, inter­pre­ta­do cor­rec­ta­men­te con una "her­me­néu­ti­ca de la refor­ma, de la reno­va­ción en la con­ti­nui­dad del úni­co suje­to Iglesia" –como habría dicho el mismo Ratzinger sien­do Papa– y no con esa "her­me­néu­ti­ca de la discon­ti­nui­dad y la rup­tu­ra" pro­pu­gna­da por la ante­rior y rival revi­sta teo­ló­gi­ca "Concilium", aún edi­ta­da en varios idio­mas.

"Communio" tam­bién con­ti­núa publi­cán­do­se en una doce­na de paí­ses, aun­que ya no desde hace diez años en Italia y España. Y son pre­ci­sa­men­te teó­lo­gos ita­lia­nos y españo­les quie­nes han dado vida a la nue­va revi­sta, entre los más auto­ri­za­dos de las gene­ra­cio­nes naci­das después de la fun­da­ción de la revi­sta pre­cur­so­ra.

El direc­tor de "Fidei Communio" es Alessandro Clemenzia, de la Facultad Teológica de Italia Central, en Florencia. Mientras que el comi­té direc­ti­vo está com­pue­sto por dos pro­fe­so­res de la Facultad de Teología San Isidoro de Sevilla, Miguel Ángel Núñez Aguilera y Manuel Palma Ramírez, por Nicola Salato de la Pontificia Facultad Teológica de Italia Meridional, en Nápoles, y por Roberto Regoli, pro­fe­sor de la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma.

Cabe seña­lar que Regoli, que es un hábil histo­ria­dor de la Iglesia, no es el úni­co no teó­lo­go que escri­be en la revi­sta, aun­que sabe bastan­te de teo­lo­gía, como ha sabi­do entre­la­zar ambas com­pe­ten­cias en el aná­li­sis más pro­fun­do publi­ca­do hasta aho­ra del pon­ti­fi­ca­do de Benedicto XVI, edi­ta­do por Lindau en 2016 con el títu­lo : "Más allá de la cri­sis de la Iglesia".

"Fidei Communio", de hecho, quie­re dar espa­cio tam­bién a los "“reli­gious stu­dies”, quie­re hacer dia­lo­gar a la teo­lo­gía con otros ámbi­tos del saber : filo­so­fía, histo­ria, dere­cho, socio­lo­gía, cien­cias polí­ti­cas, lite­ra­tu­ra, artes.

Por ejem­plo, en el pri­mer núme­ro de "Fidei Communio" escri­ben la soció­lo­ga Cecilia Costa, de la Universidad de Roma Tres, y el filó­so­fo Paul Gilbert, de la Gregoriana, respec­ti­va­men­te sobre la reli­gio­si­dad cató­li­ca en la cul­tu­ra con­tem­po­rá­nea y sobre la inte­li­gen­cia arti­fi­cial. Mientras que el teó­lo­go José Granados con­fron­ta la cri­sto­lo­gía con la antro­po­lo­gía hoy impe­ran­te.

Y tam­bién en este pri­mer núme­ro se con­fron­tan entre sí, en un "Foro" sobre los escri­tos de ecle­sio­lo­gía de Ratzinger, el direc­tor de la revi­sta y los histo­ria­do­res Regoli y Andrea Riccardi. Con Regoli, que apun­ta direc­ta­men­te a la mayor dispu­ta que divi­de hoy a la Iglesia cató­li­ca, entre su evo­lu­ción en moda­li­dad demo­crá­ti­ca, con vota­cio­nes mayo­ri­ta­rias inclu­so sobre dog­mas de fe y, por el con­tra­rio, la tesis de Ratzinger –y del mismo Regoli– de que "la ver­dad no pue­de ser some­ti­da a vota­ción" ni por un con­ci­lio, ni por un síno­do, ni mucho menos por una con­fe­ren­cia epi­sco­pal.

Que este últi­mo sea un caso serio en la vida de la Iglesia de hoy, agra­va­do por la deri­va del "cami­no sino­dal" ale­mán, que­da bien seña­la­do tam­bién en el segun­do núme­ro de "Fidei Communio", con un artí­cu­lo de su direc­tor Clemenzia sobre "Sinodalidad y refor­ma de la Iglesia : algu­nos pun­tos en diá­lo­go con Joseph Ratzinger" y con un "Foro" entre el teó­lo­go Vito Impellizzeri y la ilu­stre cano­ni­sta Geraldina Boni sobre la alar­ma plan­tea­da por otro gran cano­ni­sta, Carlo Fantappié, por el con­fu­so pro­ce­so hacia una "Iglesia sino­dal" ini­cia­do por el papa Francisco.

Pero hay tam­bién otro tema de gran actua­li­dad abor­da­do en el segun­do núme­ro de "Fidei Communio". Y es el sen­ti­do de la histo­ria : enten­di­da tan­to como "histo­ria de la Iglesia", abor­da­do por Regoli en un artí­cu­lo de títu­lo apa­ren­te­men­te para­dó­ji­co : "La inu­ti­li­dad de la histo­ria de la Iglesia. O bien su nece­si­dad"; como "teo­lo­gía de la histo­ria", recor­ri­da por el teó­lo­go fran­cés Jean-Robert Armogathe –que tam­bién es direc­tor de "Communio"– en un artí­cu­lo titu­la­do : "De la nece­si­dad de una teo­lo­gía de la histo­ria", en el que da cuen­ta de las múl­ti­ples lec­tu­ras del "miste­rio de la histo­ria", en cla­ve exi­sten­cial como en Rudolf Bultmann, en cla­ve cri­sto­ló­gi­ca como en Oscar Cullmann, en cla­ve esca­to­ló­gi­ca como en Jean Daniélou, con la dia­léc­ti­ca entre el "ya" de la sal­va­ción traí­da por Cristo y el "toda­vía no" de su cum­pli­mien­to defi­ni­ti­vo, para con­cluir que en todo caso "una teo­lo­gía de la histo­ria es la con­di­ción nece­sa­ria de una autén­ti­ca teo­lo­gía cri­stia­na": afir­ma­ción cier­ta­men­te com­par­ti­da por el papa León, con su visión agu­sti­nia­na de la coe­xi­sten­cia de la ciu­dad de Dios y la ciu­dad ter­re­nal.

Son todos temas com­pro­me­ti­dos, los abor­da­dos por "Fidei Communio". Pero hay que decir que están expue­stos inten­cio­na­da­men­te de for­ma cla­ra, legi­ble tam­bién para los no espe­cia­li­stas, a veces inclu­so apa­sio­nan­te. Pero siem­pre con una impe­ca­ble pre­ci­sión cien­tí­fi­ca, garan­ti­za­da por el con­trol pre­vio de cada artí­cu­lo a tra­vés de una "revi­sión por pares", revi­so­res de igual com­pe­ten­cia.

Tampoco debe descui­dar­se otra con­so­nan­cia entre el naci­mien­to de "Fidei Communio" y el papa León, que el pasa­do 7 de ene­ro ini­ció un nue­vo ciclo de sus cate­que­sis de los miér­co­les, dedi­ca­do pre­ci­sa­men­te a una relec­tu­ra del Concilio Vaticano II a tra­vés de sus docu­men­tos. Es decir, del Concilio ver­da­de­ro, no del de los medios de comu­ni­ca­ción.

(En la por­ta­da repro­du­ci­da arri­ba del pri­mer núme­ro de "Fidei Communio" un detal­le de "San Agustín en su estu­dio", atri­bui­do a Caravaggio).

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Sandro Magister ha sido fir­ma histó­ri­ca, como vati­ca­ni­sta, del sema­na­rio "L'Espresso".
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