Según el Annuarium Statisticum Ecclesiae publicado anualmente por la Secretaría de Estado vaticana, casi la mitad de los católicos de todo el mundo, exactamente el 47,8 %, se encuentran en América. Y en su gran mayoría, el 40 % del total mundial, en América Latina, desde México hasta Tierra del Fuego.
Pero el Annuarium identifica a los católicos con los bautizados. Estos son muchos más que los católicos que se declaran como tales.
A modo de comparación, puede tomarse como punto de referencia la reciente encuesta realizada por el Pew Research Center de Washington en seis de los países latinoamericanos más poblados : Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Perú, en un período que va de 2013 a 2024, coincidiendo con el pontificado de Francisco, el primer papa sudamericano.
En Argentina, donde según el Annuarium los bautizados son el 94 % de la población, los católicos que se declaraban tales eran el 71 % en 2013 y el 58 % en 2024, con una caída de 13 puntos en 11 años.
En Colombia, frente a un 93 % de bautizados, los católicos eran el 79 % en 2013 y el 60 % en 2024, con una caída de 19 puntos.
En México, frente a un 91 % de bautizados, los católicos eran el 81 % en 2013 y el 67 % en 2024, con una caída de 14 puntos.
En Perú, frente a un 89 % de bautizados, los católicos eran el 76 % en 2013 y el 67 % en 2024, con una caída de 9 puntos.
En Brasil, frente a un 84 % de bautizados, los católicos eran el 61 % en 2013 y el 46 % en 2024, con una caída de 15 puntos.
En Chile, frente a un 74 por ciento de bautizados, los católicos eran el 64 % en 2013 y el 46 % en 2024, con una caída de 18 puntos.
A la disminución general de católicos le corresponde en estos mismos países un crecimiento de los protestantes de diversas denominaciones, que en 2024 eran el 29 % de la población en Brasil, el 19 % en Chile, el 18 % en Perú, el 16 % en Argentina, el 15 % en Colombia y el 9 % en México. Sin embargo, los aumentos son moderados en comparación con 2013, de solo 3 puntos porcentuales en Brasil y aún más bajos en los otros países.
Los que están en fuerte crecimiento son más bien los "no afiliados", es decir, aquellos que se declaran ateos, agnósticos o, en su mayoría, simplemente no pertenecientes a ninguna religión. En Chile crecieron del 16 % de la población en 2013 al 33 % en 2024 ; en Argentina del 11 al 24 ; en Colombia del 6 al 23 ; en México del 7 al 20 ; en Brasil del 8 al 15 ; en Perú del 4 al 12.
Y engrosan las filas de los "no afiliados" en buena medida católicos nacidos y criados como tales, pero que luego han abandonado la Iglesia. En Chile, el 19 % de los católicos pasaron a ser "no afiliados" y el 6 % se hicieron protestantes ; en México, el 15 y el 4 ; en Colombia, el 13 y el 8 ; en Argentina, el 12 y el 8. Son excepción Brasil y Perú, donde los que se pasaron al protestantismo superaron a los que se fueron a los "no afiliados". En Brasil, se hicieron protestantes el 13 % de los católicos, frente al 7 % que pasaron a ser "no afiliados". En Perú, el 9 % frente al 7.
En estos seis países, el 90 % o más de la población dice creer en Dios. Pero solo en Brasil, Perú, Colombia y México una amplia mayoría de los católicos (85, 68, 64 y 57 %, respectivamente) considera la religión "muy importante" para sí mismos, mientras que en Chile la define así el 48 % y en Argentina el 37.
Y esta diferenciación se refleja también en la práctica religiosa, donde asisten semanalmente a misa en México el 41 % de los católicos, en Colombia el 40 %, en Brasil el 36 %, en Perú el 27 %, pero en Argentina solo el 12 % y en Chile el 8 %.
Por el contrario, tanto la importancia personal de la religión como la práctica semanal obtienen adhesiones claramente más altas entre los pertenecientes al protestantismo. Esto también en Argentina y Chile, donde la asistencia semanal a los ritos de los protestantes es cinco veces superior a la de los católicos.
El paso de tantos católicos a las filas de los "no afiliados" asemeja América Latina a Europa. Comenta Néstor Da Costa, sociólogo de la religión uruguayo, en una entrevista con Mauro Castagnaro en el último número de la revista "Il Regno": "Un camino fuera de las instituciones permite una interioridad percibida como más libre y esto empuja a muchos a abandonar las Iglesias y a otros a permanecer en ellas, pero en lugares marginales y con una actitud similar a la de quienes han salido. También en las Iglesias históricas, de hecho, se registra este individualismo espiritual, por el cual, como máximo, el 10 % de los fieles acepta todos los dogmas".
Pero lo que distingue a América Latina de Europa es la fuerte presencia en el subcontinente de las Iglesias protestantes de nueva denominación, las pentecostales, nacidas de los fenómenos de avivamiento ocurridos en Estados Unidos a principios del siglo XX, y las más recientes neopentecostales y evangélicas (ver foto © AFP / Jorge Uzon), que penetraron en América Latina a partir de los años setenta y son portadoras de una "teología de la prosperidad" en sintonía con el espíritu de la época : individualismo, utilitarismo, búsqueda de soluciones inmediatas.
Las Iglesias protestantes históricas, en cambio, luteranas, calvinistas, metodistas, bautistas –señala Da Costa– "viven la misma crisis que la Iglesia católica, pero, al ser más pequeñas, la sienten más". En el pasado "han representado figuras de gran calidad, baste pensar que de la pequeña Iglesia metodista de Uruguay provino el pastor Emilio Castro, secretario general del Consejo Mundial de Iglesias de 1985 a 1992", pero "aunque todavía hoy tienen a menudo excelentes pastores, no son capaces de movilizar".
En cambio, "quienes cuentan con el mayor número de fieles son las Iglesias pentecostales tradicionales, como las Asambleas de Dios en Brasil, que reúnen a la mitad de todos los evangélicos". En cuanto a las Iglesias neopentecostales, en ellas "la pertenencia es mucho más débil y esto también facilita las divisiones : la Iglesia Universal del Reino de Dios fue fundada en 1977 por Edir Macedo cuando se separó de su cuñado, Romildo Soares, quien formó la Iglesia Internacional de la Gracia de Dios. Hay aquí una especie de 'nomadismo religioso', con gente que se desplaza de una Iglesia a otra. Una vez más, todo recae sobre el individuo".
¿Y dentro de la Iglesia católica ? Casi desaparecidas las comunidades vinculadas a la teología de la liberación y con graves dificultades los movimientos marcados internamente por la aparición de abusos sexuales, el grueso de los católicos latinoamericanos se divide entre conservadores más o menos combativos y, sobre todo, católicos que "navegan a la vista", tomando elementos de diferentes experiencias y sensibilidades, bajo el signo de un marcado individualismo espiritual.
A juicio de Da Costa, son precisamente estos últimos los que constituyen "quizás la mayoría" de quienes hoy se dicen católicos en América Latina. En la frontera con esos "no afiliados", cada vez más numerosos, en los que los ateos y agnósticos declarados son la mínima parte, mientras que la gran mayoría o es indiferente o sigue creyendo en Dios, pero ya no lo hace perteneciendo a una Iglesia.
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Sandro Magister ha sido firma histórica, como vaticanista, del semanario "L'Espresso".
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