Entre Rusia y Europa, la Iglesia armenia se hace añicos. Y Azerbaiyán gana, con el aplauso de Roma

La Armenia cri­stia­na y el Azerbaiyán musul­mán for­ma­ban par­te de la Unión Soviética, al sur del Cáucaso, entre Turquía y el mar Caspio. Pero desde que son inde­pen­dien­tes siem­pre han com­ba­ti­do entre sí, hasta la actual simu­la­ción de paz fir­ma­da en Washington el pasa­do 8 de ago­sto, con Azerbaiyán vic­to­rio­so y Armenia der­ro­ta­da y exhau­sta, desgar­ra­da tam­bién en su inte­rior, tan­to en el ámbi­to polí­ti­co como en la Iglesia.

La desgra­cia de Armenia es que todo lo que está suce­dien­do hoy en el mun­do se vuel­ve en su con­tra y, en cam­bio, favo­re­ce a su rival. Incluso en las altas esfe­ras de la Iglesia cató­li­ca, Azerbaiyán goza desde hace tiem­po de un tra­to más favo­ra­ble.

El papa León se reu­nió en Estambul el pasa­do 30 de noviem­bre con el patriar­ca arme­nio de Constantinopla Sahak II (en la foto), después de haber reci­bi­do el 16 de sep­tiem­bre en Castel Gandolfo al Catholicós, es decir, al jefe supre­mo de la Iglesia arme­na Karekin II. Pero nada se ha fil­tra­do de esta últi­ma audien­cia, a pesar de que Karekin está en su país en el cen­tro del con­flic­to ecle­sial y civil, por sus posi­cio­nes pror­ru­sas y anti­gu­ber­na­men­ta­les.

En cam­bio, la audien­cia con­ce­di­da por el Papa el 17 de octu­bre a la vice­pre­si­den­ta de Azerbaiyán, Mehriban Aliyeva, espo­sa del pre­si­den­te Ilham Aliyev, se desar­rol­ló con el sun­tuo­so cere­mo­nial reser­va­do a los jefes de Estado, con un comu­ni­ca­do sobre las "bue­nas rela­cio­nes exi­sten­tes", espe­cial­men­te en la "cola­bo­ra­ción en el ámbi­to cul­tu­ral".

De hecho, desde hace muchos años, Aliyeva, al fren­te de una rica fun­da­ción que lle­va el nom­bre de Heydar Aliyev, padre de su mari­do y fun­da­dor de la dina­stía que gobier­na inin­ter­rum­pi­da y auto­crá­ti­ca­men­te Azerbaiyán desde 1993, finan­cia impor­tan­tes restau­ra­cio­nes en las anti­güe­da­des roma­nas, de acuer­do con la Pontificia Comisión de Arqueología Sagrada y con los car­de­na­les que pre­si­den el dica­ste­rio vati­ca­no para la cul­tu­ra, ayer Gianfranco Ravasi y hoy José Tolentino de Mendonça, recien­te­men­te en las cata­cum­bas de Commodilla y de los Santos Marcelino y Pedro y en el com­ple­jo monu­men­tal de San Sebastián Extramuros, cada vez con solem­nes inau­gu­ra­cio­nes.

No solo eso. Durante el pon­ti­fi­ca­do de Francisco se con­ce­dió a Aliyeva –como tam­bién al emba­ja­dor de Azerbaiyán– la Gran Cruz de la Orden de Pío IX, la más alta con­de­co­ra­ción otor­ga­da por la Santa Sede, la misma que León con­ce­dió el pasa­do 23 de octu­bre a la rei­na Camila de Inglaterra.

Mientras que, por el con­tra­rio, la Santa Sede se ha distin­gui­do por la frial­dad con que ha segui­do el desar­rol­lo del con­flic­to entre Azerbaiyán y Armenia, con lla­ma­mien­tos a la paz solo gené­ri­cos : una frial­dad de la que se que­jó el pre­si­den­te fran­cés Emmanuel Macron tras una audien­cia con el papa Francisco el 18 de noviem­bre de 2022.

En rea­li­dad, en los pri­me­ros años de inde­pen­den­cia, tras el colap­so de la Unión Soviética, la suer­te del con­flic­to por el con­trol del Artsaj, o Alto Karabaj, la región de gran mayo­ría arme­nia inclui­da en épo­ca sovié­ti­ca en el ter­ri­to­rio de Azerbaiyán, había sido favo­ra­ble a Armenia, que tam­bién se había apo­de­ra­do de otras áreas adya­cen­tes con pobla­ción aze­rí.

Pero a prin­ci­pios de los años 2000, con la dina­stía Aliyev en el poder, Azerbaiyán supo ganar mucho cré­di­to en el ámbi­to inter­na­cio­nal, gra­cias a sus impor­tan­tes yaci­mien­tos de petró­leo y gas y a la con­struc­ción, de acuer­do con Estados Unidos, de un oleo­duc­to que los expor­ta­ba a Occidente a tra­vés de Georgia y Turquía, con una poste­rior rami­fi­ca­ción tam­bién en Italia, y ya no a tra­vés de Rusia.

En Bakú, la capi­tal, deja­ron su huel­la los arqui­tec­tos más famo­sos y aco­gie­ron gran­des even­tos cul­tu­ra­les y depor­ti­vos, hasta alber­gar en 2024 la COP 29, la con­fe­ren­cia de las Naciones Unidas sobre el cam­bio cli­má­ti­co. Y esto a pesar de que acre­di­ta­dos insti­tu­tos como Freedom House y Transparencia Internacional denun­cia­ran repe­ti­da­men­te en este país la cor­ru­p­ción gene­ra­li­za­da y la siste­má­ti­ca repre­sión de los dere­chos huma­nos.

Mientras tan­to, ya a prin­ci­pios de los años 2000 y ante el desin­te­rés de todos, el gobier­no de Aliyev lle­vó a cabo la destruc­ción com­ple­ta de las igle­sias, mona­ste­rios y monu­men­tos arme­nios en la región de Najicheván, un encla­ve asi­gna­do a Azerbaiyán en épo­ca sovié­ti­ca y sepa­ra­do de él por un cor­re­dor en ter­ri­to­rio arme­nio lla­ma­do "de Zangezur".

En 2016, Azerbaiyán rea­nu­dó la ofen­si­va para la con­qui­sta del Artsaj y en 2020 fir­mó un alto el fue­go que le devol­vía todos los ter­ri­to­rios con pobla­ción aze­rí y una bue­na mitad de los étni­ca­men­te arme­nios, inclui­da la ciu­dad de Shushí.

Rusia inter­pu­so una fuer­za de "pea­ce­kee­ping" entre arme­nios y aze­ríes, pero sin inter­ve­nir para dete­ner las con­ti­nuas vio­la­cio­nes del alto el fue­go por par­te de Azerbaiyán. Que en 2022 y más aún en el año siguien­te, pri­me­ro blo­queó el "cor­re­dor de Lachín", la úni­ca vía de cone­xión entre Armenia y el Artsaj, impi­dien­do todo sumi­ni­stro de bie­nes esen­cia­les y redu­cien­do a la pobla­ción al ham­bre, y lue­go ocu­pó mili­tar­men­te todo el encla­ve, obli­gan­do a los 120 mil arme­nios que lo habi­ta­ban a exi­liar­se en el lap­so de pocos días y comen­zan­do tam­bién aquí la destruc­ción de igle­sias y monu­men­tos.

Todo ello con Rusia, for­mal­men­te alia­da de Armenia, como espec­ta­dor iner­te de su capi­tu­la­ción, meti­da como esta­ba y está en el pan­ta­no de la con­tem­po­rá­nea guer­ra con­tra Ucrania.

Con el acuer­do fir­ma­do en Washington el pasa­do 8 de ago­sto, Armenia ha renun­cia­do a toda pre­ten­sión de recon­qui­sta del Artsaj. Pero aún más en bene­fi­cio de Azerbaiyán –y de Estados Unidos– ha sido la asi­gna­ción a una empre­sa esta­dou­ni­den­se, desea­da por Donald Trump, de la con­struc­ción y el futu­ro con­trol del lla­ma­do "cor­re­dor de Zangezur", que conec­tan­do Azerbaiyán con Turquía a tra­vés de Armenia poten­cia­ría las rutas comer­cia­les entre Asia y Europa, dejan­do fue­ra tan­to a Rusia como a Irán.

Para Azerbaiyán se vislum­bra inclu­so un papel impor­tan­te en la ardua solu­ción de la guer­ra israelí-palestina. Las armas que uti­li­za son en un 70 por cien­to impor­ta­das de Israel, que a su vez es un gran com­pra­dor de petró­leo aze­rí. De la fuer­za inter­na­cio­nal de esta­bi­li­za­ción pre­vi­sta en el plan de paz de Trump debe­ría for­mar par­te igual­men­te Azerbaiyán, tam­bién por sus bue­nas rela­cio­nes con Turquía, país de los más hosti­les a Israel. Y se pre­vé que Israel podría fir­mar pre­ci­sa­men­te con Azerbaiyán el pri­me­ro de una nue­va serie de "acuer­dos de Abraham", tras la solu­ción del con­flic­to.

Pero, mien­tras tan­to, ¿qué ocur­re en Armenia ? Contra el pri­mer mini­stro Nikol Pashinyan, mar­ca­da­men­te proeu­ro­peo y en rup­tu­ra con Moscú, lucha el Catholicós Karekin, que en cam­bio es pror­ru­so y cue­stio­na la ren­di­ción ante Azerbaiyán. El enfren­ta­mien­to entre ambos ha lle­ga­do al pun­to de que Pashinyan acu­sa a Karekin de haber teni­do una hija y, por tan­to, de no ser digno de seguir en su car­go, mien­tras que Karekin y el cle­ro leal a él invo­can la dimi­sión y la exco­mu­nión del pri­mer mini­stro y de su espo­sa.

Un arzo­bi­spo cer­ca­no a Karekin, Bagrat Galstanyan, se ha dedi­ca­do a la mili­tan­cia polí­ti­ca acti­va con­tra Pashinyan. Pero tras meses de sus mani­fe­sta­cio­nes cal­le­je­ras con insi­gnias epi­sco­pa­les y asal­tos a los pala­cios del poder, el pri­mer mini­stro lo acu­só de tra­mar un gol­pe de Estado y el pasa­do junio lo puso bajo arre­sto, jun­to a otro arzo­bi­spo rebel­de, Mikael Adzpayan, y lue­go a otros dos arzo­bi­spos, uno sobri­no de Karekin y otro su can­cil­ler.

Un efec­to de todo esto es una dra­má­ti­ca frac­tu­ra den­tro de la Iglesia arme­nia, que se hizo públi­ca el pasa­do 4 de ene­ro en la resi­den­cia del pri­mer mini­stro Pashinyan, con la fir­ma suya y de diez arzo­bi­spos y obi­spos de una decla­ra­ción "por la refor­ma de la Santa Iglesia Apostólica Armenia".

En la decla­ra­ción, par­tien­do de "la inca­pa­ci­dad del jefe de fac­to de la Iglesia y de su cír­cu­lo redu­ci­do para vivir y pre­di­car según los prin­ci­pios del Evangelio", se anun­cia la desti­tu­ción de Karekin de su car­go, el nom­bra­mien­to de un nue­vo jefe pro­vi­sio­nal, la pro­mul­ga­ción de un nue­vo esta­tu­to y, final­men­te, el nom­bra­mien­to de un nue­vo Catholicós.

Al día siguien­te, Karekin y los suyos reac­cio­na­ron impu­gnan­do la legi­ti­mi­dad del paso dado por Pashinyan y los diez obi­spos fir­man­tes de la decla­ra­ción.

Pero una vez más el pri­mer mini­stro y los obi­spos alia­dos con él rea­fir­ma­ron su línea de acción en ple­nas cele­bra­cio­nes de la Navidad arme­nia, el 6 de ene­ro, con una misa en la capi­tal Ereván en la que ya no se men­cio­nó el nom­bre de Karekin y con una mul­ti­tu­di­na­ria pro­ce­sión a la cate­dral coro­na­da por un lla­ma­mien­to del pro­pio Pashinyan a "libe­rar a la Santa Iglesia Apostólica Armenia del cisma y devol­ver­la al pue­blo".

El 13 de ene­ro, en la histó­ri­ca sede del Catholicós en Echmiadzin, el Consejo Espiritual Supremo que gobier­na la Iglesia tam­bién con­de­nó el ata­que de Pashinyan y los diez obi­spos rebel­des. Asimismo, con­vo­có una asam­blea de los 57 obi­spos arme­nios para febre­ro.

Esto avi­vó aún más la dispu­ta. En una con­fe­ren­cia de pren­sa el 15 de ene­ro, al ser pre­gun­ta­do sobre los obi­spos que supue­sta­men­te habían "trai­cio­na­do" al Catholicós, Pashinyan respon­dió : "En este asun­to, solo hay un trai­dor, Ktrich Nersisyan [nom­bre real de Karekin]. Él es quien trai­cio­nó a Jesucristo, a la Santa Iglesia Armenia, a sus segui­do­res y a su rebaño de fie­les. No es el Patriarca Supremo. Es un trai­dor común que trai­cio­nó a Jesucristo".

A fina­les de pri­ma­ve­ra están pro­gra­ma­das en Armenia nue­vas elec­cio­nes, con los par­ti­dos pror­ru­sos en busca de una revan­cha con­tra el proeu­ro­peo Pashinyan. Pero al resul­ta­do de la vota­ción está vin­cu­la­do igual­men­te el futu­ro de la Iglesia arme­nia, tam­bién ella pro­fun­da­men­te divi­di­da.

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Sandro Magister ha sido fir­ma histó­ri­ca, como vati­ca­ni­sta, del sema­na­rio "L'Espresso".
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