Entre julio, agosto y septiembre se celebraron en China las primeras cuatro ordenaciones de obispos íntegramente atribuibles al pontificado de León. Los dos obispos anteriores, en efecto, ordenados en el otoño de 2025, habían sido elegidos unilateralmente por las autoridades chinas durante el interregno entre la muerte del papa Francisco y la elección de su sucesor.
Y también este año todo ha transcurrido tal como se establece en el acuerdo secreto sobre el nombramiento de obispos firmado por Pekín y Roma en 2018 y actualmente prorrogado hasta 2028. En cada ocasión con dos comunicados separados, emitidos por la sala de prensa de la Santa Sede y por la agencia de la Asociación patriótica de los católicos chinos. El primero con el anuncio de la ordenación realizada, con la biografía del nuevo obispo y con la notificación del día en que el Papa lo nombró. El segundo con los nombres de los obispos que celebraron la ordenación y la referencia al nombramiento "oficial" del nuevo obispo, atribuido al Consejo de obispos chinos (una pseudoconferencia episcopal no reconocida por Roma), con fecha anterior en algunos meses a la aceptación de dicho nombramiento por parte del Papa, del cual nunca se hace la más mínima mención.
En teoría, el Papa tendría la facultad de rechazar un nombramiento realizado en primera instancia por las autoridades chinas, pero en la práctica esto nunca ha ocurrido. Desde que rige el acuerdo, Roma siempre ha ratificado los nombramientos decididos por Pekín, incluso cuando se han realizado en flagrante violación del propio acuerdo, como en el caso del actual obispo de Shanghái, Giuseppe Shen Bin.
De las cuatro ordenaciones episcopales recientes, la más significativa es la de Giuseppe Chang Yanfeng al frente de la diócesis de Chifeng, en la provincia de Mongolia Interior.
En esta región se está produciendo desde hace décadas una inmigración masiva de población de etnia han, que ha reducido ya a menos de una quinta parte a la población originaria de etnia mongola. Todo ello con el objetivo declarado de promover la unidad nacional, en la cultura, en las tradiciones y en la lengua, imponiéndose el mandarín ya desde las escuelas.
Y el nuevo obispo de Chifeng se muestra más que alineado con esta directriz política, que últimamente ha tomado forma en una ley "para la promoción del progreso de la unidad nacional", en simbiosis con el proceso de "sinización" también de las religiones, tan querido al presidente Xi Jinping.
En efecto, el pasado 30 de junio, cuando el papa León ya lo había nombrado obispo pero antes de que el nombramiento se hiciera público, Chang Yanfeng celebró una reunión con los dirigentes de la diócesis y con funcionarios políticos precisamente para "adecuar activamente" la propia diócesis "a las exigencias del trabajo étnico y religioso de la nueva era, promoviendo con regularidad la educación en la unidad nacional y el estudio del derecho, manteniendo una fe y una práctica auténticas, reforzando la unidad de los fieles mediante una disciplina rigurosa y garantizando, a través del Estado de derecho, la armonía, la estabilidad y el buen orden en el sector católico", según recoge un informe oficial.
Que esta sea la línea política que inspira la elección de los nuevos obispos por parte de las autoridades chinas recibió confirmación a finales de agosto con la inauguración en Wuhan de una sala expositiva dedicada a las "obras patrióticas y católicas de Dong Guangqing", el primer obispo ordenado en China sin el mandato de la Santa Sede, en 1958, en pleno dominio de Mao Zedong.
En elogio de este obispo, "pionero del camino de la independencia, la autonomía y la autogestión", intervinieron el día de la apertura de la exposición los dos máximos representantes actuales de la Iglesia católica china sujeta al régimen : el obispo de Shanghái, Giuseppe Shen Bin, presidente del Consejo de obispos chinos, y el obispo de Pekín, Giuseppe Li Shan, presidente de la Asociación patriótica.
Un museo análogo sobre la sinización de la Iglesia china ya fue inaugurado en Pekín en 2023, coincidiendo con el decimoquinto aniversario del nombramiento de Li Shan. Y está prevista la construcción de otro en Shanghái.
Mientras tanto, el 3 de septiembre se confirmó en Hong Kong la condena dictada en 2022 contra el cardenal Giuseppe Zen Ze-kiun, de 96 años, indomable defensor de la libertad de la Iglesia y de todos los ciudadanos de su ciudad y de China, por haber recaudado fondos en apoyo de manifestantes detenidos o heridos durante las protestas, aunque siempre con el trasfondo, nunca archivado, de la acusación de "colusión con potencias extranjeras".
Y todo ello sin el menor espacio informativo en los medios de la Santa Sede. Que también guardaron silencio ante las condenas impuestas el 22 de agosto por "incitación a la transgresión" contra dos líderes de la oposición democrática de Hong Kong, Chow Hang-tung y Lee Cheuk-yan, ambos convertidos al catolicismo. Por no hablar del silencio respecto a la condena definitiva a 20 años de prisión, dictada el pasado 20 de marzo, contra Jimmy Lai, de 79 años, también él católico ferviente, el más famoso y perseguido de los defensores en Hong Kong de las libertades suprimidas por el régimen.
"Vatican News", el portal informativo de la Santa Sede, dio en cambio amplia cobertura, a comienzos de agosto, con más de un reportaje, al primer diálogo formal entre representantes de la Iglesia católica —presididos por el cardenal George Jacob Koovakad, prefecto del dicasterio para el diálogo interreligioso— y del pensamiento de Confucio, celebrado en Corea del Sur, en Seúl, bajo el título : "Cielo nuevo, tierra nueva y 'Dafong', la gran armonía", con la presencia de representantes del confucianismo procedentes de doce países, entre ellos China.
El encuentro concluyó con una declaración conjunta. Pero sin la más mínima mención al uso político que hoy hacen del confucianismo las autoridades de Pekín, bien identificado en cambio por Gianni Criveller, del Pontificio Instituto de Misiones Extranjeras, con toda una vida como misionero en China y hoy director de la prestigiosa agencia "Asia News", en un editorial del 9 de septiembre sobre los cincuenta años de la muerte de Mao Zedong :
"Xi Jinping gobierna hoy China no con la ideología comunista de Mao, sino con aquella nacionalista inspirada en la adopción instrumental del confucianismo en clave política. Si Mao combatía el confucianismo, al que acusaba de ser causa del atraso de China, Xi lo convierte en el corazón ideológico de su nacionalismo y de su programa de sinización".
Ante todo esto, cabría esperar que en el mundo creciera la desconfianza hacia un régimen como el de Pekín, tan opresivo no solo de la libertad religiosa sino de todas las libertades.
Y, sin embargo, no es así : está ocurriendo lo contrario, según una reciente encuesta realizada por el Pew Research Center de Washington en 36 países del mundo.
La investigación compara los porcentajes de población que en cada país expresan un juicio favorable sobre China y sobre Estados Unidos.
Pues bien, solo en 9 países —con Israel a la cabeza, seguido de Japón, la India y, en Europa, Polonia— los juicios favorables sobre Estados Unidos superan a los referidos a China.
En todos los demás países ocurre lo contrario. En Pakistán, los juicios favorables sobre China son expresados por el 90 % de la población, frente al 15 % sobre Estados Unidos. En Indonesia, el 72 % frente al 29 ; en Turquía, el 43 frente al 13 ; en Italia, el 51 frente al 31 ; en España, el 54 frente al 30 ; en el Reino Unido, el 46 frente al 41 ; en Alemania, el 27 frente al 19 ; en Francia, el 36 frente al 27 ; en Sudáfrica, el 52 frente al 35 ; en Nigeria, el 78 frente al 63 ; en México, el 59 frente al 49 ; en Perú, el 61 frente al 51 ; en Canadá, el 44 frente al 33 ; en Australia, el 31 frente al 24.
Naturalmente, Donald Trump pesa no poco a la hora de inspirar los juicios negativos sobre Estados Unidos. Y, de hecho, en una investigación análoga en 2023, los juicios favorables sobre Estados Unidos encabezaban la lista en muchos países, frente a los relativos a China. En Italia, por ejemplo, el 60 % de la población se manifestaba favorablemente sobre Estados Unidos, frente al 36 % sobre China.
Pero, a pesar de ello, incluso restringiendo la investigación al grado de libertad personal garantizado en Estados Unidos y en China, los cambios de opinión, desde 2023 hasta hoy, han favorecido casi en todas partes a China. En Italia, por ejemplo, quienes se declaran convencidos de que hoy en China se garantizan las libertades personales han aumentado en los últimos tres años del 9 al 15 % de la población, mientras que, en cuanto a las libertades personales en Estados Unidos, han disminuido del 64 al 39 %.
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Sandro Magister ha sido firma histórica, como vaticanista, del semanario "L'Espresso".
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