El viaje a España que comienza hoy es, para León XIV, el segundo gran viaje internacional de este año. Pero, mientras tanto, se registran importantes novedades en ese continente africano que fue el destino de su anterior viaje.
El lunes 1 de junio, el Papa recibió en audiencia al nuncio en Mali, el arzobispo marfileño Mambé Jean-Sylvain Emien, seguramente también para obtener de él más información sobre lo que está sucediendo en ese país del Sahel.
Sobre Mali, León ya había llamado la atención tras el Regina Coeli del domingo 10 de mayo, mostrándose preocupado por "el aumento de la violencia en la región del Sahel, en particular en Chad y en Mali, golpeados por recientes ataques terroristas". De hecho, en los días anteriores se habían registrado 40 víctimas en Chad y 70 en Mali, aquí a manos de combatientes yihadistas del Jnim, acrónimo de Jama'at al Islam wa al Muslimin, es decir, Grupo de apoyo al islam y a los musulmanes, afiliado a Al Qaeda.
Pero tanto en Mali como en todo el Sahel está sucediendo mucho más que un simple aumento de las incursiones terroristas musulmanas. El Estado Islámico, el ISIS, al igual que Al Qaeda con sus formaciones armadas, está consolidando en áreas cada vez más extensas un dominio no muy diferente al que ejercía en Siria e Irak en los años del Califato.
El pasado febrero, el ISIS llegó a ocupar durante varias horas el aeropuerto internacional de Niamey, la capital de Níger, humillando a los militares en el poder y a sus aliados, los mercenarios rusos del Africa Corps, los herederos del Grupo Wagner que han tomado el relevo de las tropas internacionales y francesas —retiradas definitivamente en 2022— en la defensa de los gobiernos locales frente a los ataques islamistas.
Las únicas derrotas sufridas últimamente por el ISIS y sus aliados han sido obra de las tropas de élite enviadas por Estados Unidos a Nigeria y a la zona del lago Chad. Aquí, a mediados de mayo, fue localizado y abatido el número 2 del Estado Islámico, Abu Bilal al Mainuki, el artífice de la expansión del ISIS desde Nigeria hacia los demás Estados del Sahel, en particular hacia Mali, Níger y Burkina Faso.
En Mali, cuya población es casi toda musulmana y los cristianos son poco más del 2 por ciento, el dominio islamista se extiende ya a gran parte del país y ha sitiado, desde hace meses, la misma capital, Bamako, paralizada por el bloqueo casi total del suministro de carburante.
La ofensiva la llevan a cabo sobre todo dos formaciones armadas : los yihadistas del Jnim y los separatistas Tuareg (en la foto de Getty Images) del Movimiento nacional para la liberación del Azawad, Mnla, que luchan desde hace años por la independencia de sus tierras en el norte de Mali, con epicentro en el histórico nudo caravanero de Tombuctú, en el alto curso del Níger.
En 2021 tomó el poder en Mali una junta militar encabezada por el general Assimi Goïta. Pero desde noviembre, desde que la capital Bamako está bajo asedio, esta junta solo registra derrotas, incluido el asesinato del ministro de Defensa, el teniente general Sadio Camara. Últimamente, el avance de los rebeldes ha sido tan arrollador que ha obligado a los mercenarios rusos en retirada a negociar con ellos para ser escoltados más allá de la línea del frente.
Pero hay más. Porque la gran novedad de estas semanas es que los opositores políticos de la junta golpista, que reúnen a exponentes marxistas, cristianos y sufíes bajo las siglas Cfr, Coalición de Fuerzas por la República, han acordado que para derrocar a los militares que llegaron al poder con el beneplácito de Moscú es necesario forjar una alianza también con los islamistas del Jnim y los Tuareg del Mlna.
En una entrevista del 2 de mayo a France 24, el portavoz de estos opositores políticos, Étienne Fakabo Sissoko, declaró que se está negociando con los islamistas y los Tuareg sobre la aceptación de la sharía, la ley islámica ya en vigor en vastas zonas del país, "y yo, que soy cristiano católico, no puedo ciertamente ser tachado de querer la sharía", pero precisamente, se trata de "tener que afrontar la realidad" y "con el Jnim el objetivo es replicar el modelo ya vigente en muchas regiones. En Gal, Tombuctú y Kidal, los cadíes, es decir, los jueces islámicos, desempeñan un papel importante en todas las cuestiones judiciales, en todos los casos civiles. En lugar de dejar que todo esto ocurra en un estado de caos general, debemos sancionarlo en una Constitución que nos permita resolver, de una vez por todas, las cuestiones relativas a las reivindicaciones territoriales y al papel de las figuras religiosas en el sistema de gobierno nacional". La misma lógica del compromiso, dijo también Sissoko, deberá aplicarse con los Tuareg, para concederles la tan ansiada autonomía en el norte del país, con una modificación constitucional.
Por lo tanto, está tomando forma en Mali lo que hasta ayer parecía impensable : una alianza de la oposición política con un arco de guerrilleros islamistas que llega hasta Al Qaeda. Quedando claro, advirtió Sissoko, que "todo debe ocurrir en un marco en el que se salvaguarde el espíritu de la República, en el que renazca la democracia, en el que se preserve la integridad territorial. Estas son líneas rojas para nosotros".
Al dar la noticia el 4 de mayo de esta incipiente alianza, la agencia vaticana "Fides" tituló : "¿Un posible 'escenario sirio' para Mali?".
Y efectivamente, hay una similitud entre este escenario y lo ocurrido en Siria a finales de 2024 con la caída del régimen prorruso de Asad a manos de Ahmed al Sharaa, antiguo jefe de una formación yihadista afiliada a Al Qaeda pero transformado en promotor de un gobierno abierto a los diversos componentes de la sociedad siria.
Ciertamente, entre los cristianos de Siria los escépticos tienen muchos hechos a su favor, especialmente tras el terrible atentado de hace un año contra la iglesia de San Elías en Damasco por parte de musulmanes suicidas, con 30 muertos y 60 heridos. A Al Sharaa se le achaca la falta de control sobre las franjas islámicas extremistas.
Pero también hay que tener en cuenta el histórico encuentro del domingo 26 de octubre de 2025 entre Al Sharaa y el patriarca de Antioquía Juan X, en la catedral Mariamita de Damasco. En él, el presidente sirio tomó pie de un pasaje del Corán para expresar su voluntad de reconciliación : "Descubrirás que los más próximos en afecto a los creyentes (musulmanes) son aquellos que dicen : 'Somos cristianos'. Damasco es el primer lugar de coexistencia de la humanidad. Y su promesa es un pacto y un deber, con todo mi amor".
Y a su vez, en ese mismo encuentro, el patriarca Juan X hizo memoria del Ashtiname de Mahoma, la carta dirigida en el año 623, un año después de su huida de La Meca a Medina, a los monjes del monasterio de Santa Catalina del Sinaí, en la que el Profeta prometía su empeño en defender la libertad de culto de los cristianos y sus bienes.
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Sandro Magister ha sido firma histórica, como vaticanista, del semanario "L'Espresso".
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