Bautismos de adultos en aumento. Nuevos en número, pero más aún en calidad

En su via­je a España, León XIV (en la foto de Vatican Media duran­te su visi­ta a la aba­día de Montserrat) se encon­tró con una plu­ra­li­dad de expe­rien­cias de vida, inclui­da una que hoy en Europa es de las más nue­vas y sor­pren­den­tes : la de los cada vez más nume­ro­sos bau­ti­za­dos en edad adul­ta, en la noche de Pascua.

Al respon­der a uno de estos neo­bau­ti­za­dos, en el Estadio Olímpico de Barcelona, León habló de la salu­da­ble "inquie­tud" que impre­gna la ciu­dad secu­lar actual : una inquie­tud que es "don de Dios" a todos noso­tros "que esta­mos hechos a medi­da del infi­ni­to".

España no es uno de los paí­ses euro­peos don­de el aumen­to de bau­ti­smos en edad adul­ta es más seña­la­do. Tampoco lo es Italia, don­de aún la mayor par­te de los bau­ti­za­dos son niños. Pero en Francia, don­de los bau­ti­smos en edad infan­til han sufri­do un desplo­me desta­ca­do, los bau­ti­smos de adul­tos están en fuer­te cre­ci­mien­to y es pre­vi­si­ble que así ocur­ra pau­la­ti­na­men­te tam­bién en otros paí­ses, a la par que avan­za la secu­la­ri­za­ción.

Marco Gallo, sacer­do­te que vive en París y diri­ge en Francia el Institut Supérieur de Liturgie, ha publi­ca­do en el últi­mo núme­ro de la "Rivista del Clero Italiano" un aná­li­sis detal­la­do del fenó­me­no, acom­paña­do tam­bién de un curio­so testi­mo­nio : la increí­ble afluen­cia de mul­ti­tu­des que desde hace dos años se regi­stra el Miércoles de Ceniza en las igle­sias de París, inclui­da su par­ro­quia de Saint-Germain-des-Prés, don­de este año "apro­xi­ma­da­men­te un ter­cio de la desbor­dan­te asam­blea esta­ba com­pue­sta por per­so­nas que pare­cían no haber par­ti­ci­pa­do nun­ca en un rito cató­li­co". Un fenó­me­no que a Gallo casi le hace pen­sar en una míme­sis del ini­cio del Ramadán para los musul­ma­nes, que este año coin­ci­dió con el ini­cio de la Cuaresma.

Ciertamente se equi­vo­ca quien pien­sa que los bau­ti­smos de adul­tos revier­ten el avan­ce de la secu­la­ri­za­ción. En los años sesen­ta, en Francia, los bau­ti­za­dos eran apro­xi­ma­da­men­te el 90 % de la pobla­ción y los prac­ti­can­tes el 25 %, mien­tras que hoy los bau­ti­za­dos con menos de 7 años son el 30 % y los prac­ti­can­tes el 2, "con la pér­di­da de unos 200 mil bau­ti­smos al año respec­to al año 2000".

Sin embar­go, impre­sio­nan las cifras actua­les de bau­ti­smos de adul­tos, esta­dí­sti­ca­men­te mar­gi­na­les respec­to a la masa de no bau­ti­za­dos, pero en con­stan­te aumen­to. En 2015, los bau­ti­za­dos en Pascua eran 3.900, pero diez años después, en 2025, han subi­do a 21.386.

Algo aná­lo­go ocur­re tam­bién en Estados Unidos, don­de el Pew Research Center ha con­sta­ta­do que el 1,5 % de todos los adul­tos se han con­ver­ti­do al cato­li­ci­smo. Pero don­de por cada adul­to que se con­vier­te, hay ocho que aban­do­nan el cato­li­ci­smo en el que cre­cie­ron.

Un dato que en Francia carac­te­ri­za a los neo­bau­ti­za­dos es que muchos de ellos no tie­nen ni abue­los ni padres creyen­tes. En lugar de los padres y la fami­lia, tie­nen como vec­to­res de fe a los ami­gos y a los igua­les. Es el fin de la tran­smi­sión ver­ti­cal de la fe, de una gene­ra­ción a otra, que ha sido duran­te siglos el mode­lo típi­co de la cri­stian­dad.

El per­fil socio­ló­gi­co de los neo­bau­ti­za­dos es deci­di­da­men­te de edad joven : los de 18 a 25 años eran el 20 % en 2020 y son hoy el 42 %. El 62 % son muje­res y el 71 % viven en áreas urba­nas. El 46 % decla­ran pro­ve­nir de una tra­di­ción no reli­gio­sa o atea, casi a la par con aquel­los, el 45 %, que pro­vie­nen de fami­lias de tra­di­ción cul­tu­ral cató­li­ca. Y "esto signi­fi­ca", obser­va Gallo, "que el fenó­me­no ya no se refie­re solo a un desper­tar de fes dor­mi­das, sino tam­bién a una pri­me­ra evan­ge­li­za­ción en sen­ti­do estric­to". De ello se dedu­ce que "las acti­vi­da­des ecle­sia­les deben diri­gir­se ya no a reac­ti­var una memo­ria laten­te, sino a con­struir desde el ini­cio un uni­ver­so sim­bó­li­co, nar­ra­ti­vo y ritual en per­so­nas que care­cen estruc­tu­ral­men­te de él".

Hay quien sien­te la ten­ta­ción de ver en este desper­tar un "renou­veau catho­li­que" aná­lo­go a los que se pro­du­je­ron en Francia y en otros paí­ses euro­peos en la pri­me­ra mitad del siglo XIX y más aún a fina­les de siglo y en la pri­me­ra par­te del siglo XX, con una serie de céle­bres con­ver­ti­dos entre los que se cuen­tan afa­ma­dos escri­to­res : en Francia Georges Bernanos, Julien Green, François Mauriac, Ernest Psichari ; en Gran Bretaña T. S. Eliot, Graham Greene, Robert Hugh Benson, Evelyn Waugh, Hilaire Belloc, G. K. Chesterton ; en Noruega Sigrid Undset ; en Austria Franz Werfel ; en Polonia Henryk Sienkiewicz ; en Rusia Nikolái Berdiáyev ; en Alemania Carl Schmitt y Romano Guardini.

Pero el fenó­me­no actual no es com­pa­ra­ble a los pre­ce­den­tes. No está aún con­so­li­da­do, care­ce de figu­ras pujan­tes y no pocos neó­fi­tos, apro­xi­ma­da­men­te una cuar­ta par­te del total, pare­cen deser­tar de las comu­ni­da­des y no vol­ver a misa ya en el año siguien­te al bau­ti­smo.

Más bien, la ver­da­de­ra nove­dad de estos bau­ti­smos es que nacen de una tran­smi­sión hori­zon­tal de la fe, por obra de ami­gos y com­pañe­ros : "Ya no es la estruc­tu­ra ecle­siá­sti­ca la que gene­ra el pri­mer anun­cio, sino las rela­cio­nes huma­nas que lo pre­ce­den y lo hacen creí­ble. El garan­te del neó­fi­to es a menu­do un coe­tá­neo, un ami­go de uni­ver­si­dad, un cole­ga".

Gallo remi­te a los estu­dios de Rodney Stark (1934 – 2022) sobre los pri­me­ros siglos del cri­stia­ni­smo, en los cua­les este estu­dio­so vislum­bra­ba una pro­pa­ga­ción de la fe a tra­vés de redes veci­na­les, de cor­po­ra­cio­nes arte­sa­na­les, de ami­sta­des. Y con­cluye así su aná­li­sis :

"El para­le­li­smo con el cri­stia­ni­smo de los orí­ge­nes no es sim­ple­men­te una ana­lo­gía : tie­ne una valen­cia dia­gnó­sti­ca pre­ci­sa. Stark había mostra­do que el cre­ci­mien­to del cri­stia­ni­smo pri­mi­ti­vo fue posi­ble por­que ope­ra­ba en un con­tex­to de plu­ra­li­smo reli­gio­so en el que la elec­ción de la fe era real­men­te libre y com­por­ta­ba un coste social real.

"La con­di­ción post-cristiana de Europa occi­den­tal repro­du­ce estruc­tu­ral­men­te esta con­fi­gu­ra­ción : la fe ya no es un dato adqui­ri­do por naci­mien­to, sino una elec­ción que impli­ca dife­ren­ciar­se del entor­no, sopor­tar la incom­pren­sión de los igua­les no creyen­tes, con­struir una nue­va iden­ti­dad.

"En este con­tex­to, la pre­sen­cia de ami­gos creyen­tes que testi­mo­nian con la vida ordi­na­ria la cali­dad de su rela­ción con el mun­do se con­vier­te en el fac­tor deci­si­vo del pri­mer anun­cio".

"La socio­lo­gía y la teo­lo­gía con­ver­gen aquí en un pun­to común : en una socie­dad secu­la­ri­za­da, el pri­mer lugar de la misión no es el púl­pi­to ni las redes socia­les, sino la ami­stad".

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Sandro Magister ha sido fir­ma histó­ri­ca, como vati­ca­ni­sta, del sema­na­rio "L'Espresso".
Los últi­mos artí­cu­los en español de su blog Settimo Cielo están en esta pági­na.
Todos los artí­cu­los de su blog Settimo Cielo están dispo­ni­bles en español desde 2017 hasta hoy.
También el índi­ce com­ple­to de todos los artí­cu­los en español, desde 2006 a 2016.

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