Entre los expertos que junto al Papa presentarán al mundo el lunes 25 de mayo "Magnifica humanitas", la primera encíclica de León XIV, destacan la teóloga inglesa Anna Rowlands, de la Universidad de Durham, premiada en 2023 por la Fundación Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, y el empresario estadounidense Christopher Olah (en la foto), cofundador de Anthropic, ambos entre los más comprometidos en afrontar las cuestiones capitales planteadas por la inteligencia artificial, a la que está dedicada la encíclica.
Firmada por León el 15 de mayo, exactamente 135 años después de la firma estampada por su predecesor y homónimo León XIII en la primera, histórica encíclica "Rerum novarum", dedicada a la doctrina social de la Iglesia, "Magnifica humanitas" quiere responder también a los interrogantes existenciales planteados por la presente, nueva revolución en la sociedad humana : la creada precisamente por la inteligencia artificial.
Anthropic no es la única gran empresa activa en este campo. Basta pensar en Palantir, de Alexander Karp y Peter Thiel ; en OpenAI, de Sam Altman ; en xAI y Grok, de Elon Musk, portadoras cada una de una visión tecno-filosófica diferente.
Causó revuelo la aparición de Thiel en Roma el pasado mes de marzo, para un ciclo de conferencias a puerta cerrada sobre el tema del Anticristo. Pero más allá de su visión apocalíptica inspirada en René Girard, en el terreno político cuenta su cercanía a JD Vance, el vicepresidente de los Estados Unidos, convertido a un catolicismo de ruptura con las directrices predominantes en la Iglesia y crítico despectivo de una Europa que, con su AI Act aprobado en 2024, pretende regular la inteligencia artificial por vía legislativa, clasificando y sancionando sus riesgos de forma preventiva, empresa ilusoria en un campo en perenne evolución.
Anthropic, en cambio, es expresión de una visión muy original, que la Iglesia de Roma observa con atención. Y es precisamente por esto por lo que el papa León ha llamado a Olah para presentar "Magnifica humanitas".
Para entender mejor dicha visión, vale la pena retomar palabra por palabra la descripción que hizo de ella en "Il Foglio" del 18 de mayo un gran experto en la materia, Carlo Alberto Carnevale Maffè, docente de estrategia empresarial en la Universidad Bocconi de Milán y llamado a enseñar en algunas de las más prestigiosas universidades del mundo, desde la Columbia University hasta la Wharton School, desde la Steinbeis University de Berlín hasta el St. Mary's College of California.
Junto a Olah, son cofundadores de Anthropic Dario Amodei, que actualmente es su Chief Executive Officer, y su hermana Daniela. Y es el ensayo "Machines of Loving Grace", publicado por ambos en 2024, el que mejor expresa su visión, que es también política.
"Son quince mil palabras que vale la pena leer íntegramente —escribe Carnevale Maffè— antes de expresar cualquier juicio sobre Silicon Valley. Su tesis es clara : 'No vemos ninguna razón estructural por la que la IA debería favorecer preferentemente la democracia y la paz'. Es una admisión que ninguno de sus colegas ha tenido el valor de formular con esta claridad y que merecería por sí sola un seminario de filosofía política".
Amodei reconoce —prosigue Carnevale Maffè— que la IA puede potenciar la propaganda y la vigilancia, los dos instrumentos clásicos del autócrata, y que, por lo tanto, las democracias deben jugar activamente para obtener una ventaja estructural, no pudiendo confiar en la inercia tecnológica. Es una posición que separa a Amodei del determinismo optimista que dominó el pensamiento californiano de los años noventa : la idea, es decir, de derivación vagamente clintoniana, de que internet exportaría automáticamente la democracia (todos recordamos las 'primaveras árabes' y las ilusiones que las siguieron). Amodei destruye explícitamente esa narrativa : 'Internet probablemente favoreció el autoritarismo, no la democracia'. Es una corrección histórica importante y sorprendente para un CEO estadounidense del sector".
De aquí surge la propuesta operativa de Amodei, la que él llama "entente strategy". "Es una coalición de democracias que se asegure el primado en la IA mediante el control de la cadena de suministro de chips y la acción militar estratégica ('the stick', el palo) combinada con la distribución de los beneficios ('the carrot', la zanahoria) para desplazar los equilibrios globales".
En un posterior ensayo de 2025, "The Adolescence of Technology", Amodei profundizó esta línea "añadiendo una inquietud que se ha convertido en su marca teórica", escribe de nuevo Carnevale Maffè. "El riesgo sobre el que él advierte no es solo que los autócratas usen la IA contra las democracias, sino que las democracias mismas, en nombre de la eficiencia, se deslicen hacia formas de tecno-autoritarismo interno. El 'country of geniuses in a datacenter', fórmula amodeiana que ya ha entrado en el léxico común, es una utopía condicionada : vale solo si las geometrías institucionales resisten el golpe de la concentración de poder computacional".
De todas las posiciones en juego, comenta Carnevale Maffè, "esta de Anthropic es la más reconociblemente kantiana en la forma y churchilliana en la sustancia. No por casualidad es también la más respetada en los ámbitos académicos occidentales y la única, hay que decirlo, que se ha preocupado de hacerse comentar críticamente, solicitando debates públicos como el del Leverhulme Centre for the Future of Intelligence de Cambridge, que ha producido una lectura severa pero constructiva del ensayo de Amodei".
Los cofundadores de Anthropic no son los únicos que actúan con una visión tecno-filosófica de fondo. Alexander Karp, CEO de Palantir, tiene un doctorado en teoría social por la Universidad de Fráncfort y en su ensayo de 2025 firmado junto con Nicholas Zamiska, titulado "The Technological Republic : Hard Power, Soft Belief, and the Future of the West", escribe con el estilo de un exalumno de Jürgen Habermas y de la Escuela de Fráncfort. Traducida a la práctica, su tesis es que Occidente necesita construir un complejo IA-industrial análogo al complejo militar-industrial de la época de Eisenhower, si quiere resistir a la competición cognitiva con regímenes autocráticos.
Pero si Karp, con Palantir, quiere mantener y, más aún, reforzar la colaboración histórica con el gobierno estadounidense, no ocurre lo mismo con Olah y Amodei, cuya empresa, Anthropic, fue vetada por Donald Trump el pasado febrero precisamente por su negativa a permitir al ejército de los Estados Unidos el uso ilimitado de su tecnología de IA.
No sorprende, por tanto, que el papa León, ya de por sí en fricción con la Casa Blanca, haya querido precisamente a Olah para presentar "Magnifica humanitas". Hay una indudable consonancia, en materia de inteligencia artificial, entre la visión de los cofundadores de Anthropic y la de la Iglesia de Roma, ya legible en esa anticipación de la nueva encíclica que fue el documento "Antiqua et nova", publicado por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe en enero de 2025.
Los nuevos productos tecnológicos, de hecho, se lee en "Antiqua et nova", no son neutrales : "reflejan la visión del mundo de sus desarrolladores, propietarios, usuarios y reguladores, y tienen el poder de moldear el mundo y comprometer las conciencias en el plano de los valores". Y esta es, observa Carnevale Maffè, "exactamente la misma crítica que Habermas y la Escuela de Fráncfort habrían hecho". León XIV, el papa matemático de la Villanova University, "no juega contra Silicon Valley. Juega con el Silicon Valley inteligente contra su versión más tosca, chovinista e idólatra".
En otras palabras : "Si se acepta esta cartografía, la distancia entre el personalismo agustiniano de León y el democratismo cauto de Anthropic es, en los fines, muy inferior a la distancia que separa a ambos del trumpismo de Vance y del libertarismo de Musk".
Pero luego están también las visiones de Karp y Thiel, más discutibles, pero no para ignorar, con vistas a una crítica de la tecnocracia autoritaria que debe realizarse en alianza con la parte sana de la tecno-política.
"Es lo que la Iglesia siempre ha sabido hacer cuando ha funcionado bien", escribe en conclusión Carnevale Maffè. "Mantener juntos a tomistas y franciscanos, jesuitas y dominicos, en nombre de una verdad más grande que todas las escuelas. Distintos medios, distintas liturgias, distintas catedrales : el datacenter de Karp y la basílica de San Pedro. Pero el enemigo es el mismo. Y la Historia, cuando quiere ser maliciosa, coloca las alianzas más sorprendentes en los rincones más insospechados".
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Sandro Magister ha sido firma histórica, como vaticanista, del semanario "L'Espresso".
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