por Sandro Magister
El papa León nunca lo mencionó durante su reciente viaje a África, pero sabía perfectamente lo que pensaban los obispos africanos sobre la bendición de las uniones homosexuales : en su gran mayoría contrarios tanto a la declaración del 18 de diciembre de 2023, "Fiducia supplicans", del dicasterio para la doctrina de la fe, que por primera vez autorizaba dicha bendición, como a las posteriores glosas del cardenal prefecto Víctor Manuel Fernández, que intentaban atenuar su impacto explicando que la bendición no es para la pareja sino para los individuos y debe ser, en cualquier caso, fugaz, administrada en no más de 10 – 15 segundos.
Camerún, uno de los cuatro países visitados por el Papa, era el epicentro de esta oposición continental, con el docto cardenal guineano Robert Sarah acudiendo allí en abril de 2024 para dictar las directrices a los obispos reunidos. Todo lo contrario de lo que ocurre en otras áreas del catolicismo, en particular en Alemania, donde la bendición de las uniones homosexuales es un eje de la reforma de la Iglesia querida por la amplia mayoría del episcopado, con el cardenal Reinhard Marx, arzobispo de Múnich y Frisinga, en primera fila.
Y en efecto, apenas el vuelo papal volvió a apuntar hacia el norte, de regreso de África a Roma, llegó puntual, en la inevitable rueda de prensa a gran altitud al final de cada viaje, la pregunta al Papa de una periodista alemana, precisamente sobre la bendición de las parejas homosexuales :
"Santo Padre, ¿cómo valora la decisión del cardenal Marx de autorizar la bendición de las parejas homosexuales en su diócesis ? Y, a la luz de las diferentes perspectivas culturales y teológicas, especialmente en África, ¿cómo pretende preservar la unidad de la Iglesia universal sobre esta cuestión particular?".
A lo cual León respondió así :
"En primer lugar, creo que es muy importante comprender que la unidad o la división de la Iglesia no deberían girar en torno a las cuestiones sexuales. Tendemos a pensar que cuando la Iglesia habla de moralidad, el único tema moral es el sexual. En realidad, creo que hay cuestiones mucho más grandes e importantes, como la justicia, la igualdad, la libertad de hombres y mujeres, la libertad de religión, que tendrían todas prioridad respecto a esa cuestión específica. La Santa Sede ya ha hablado con los obispos alemanes. La Santa Sede ha aclarado que no estamos de acuerdo con la bendición formalizada de las parejas, en este caso de las parejas homosexuales, como usted ha preguntado, o de las parejas en situaciones irregulares, más allá de lo que estaba específicamente, por así decirlo, permitido por el papa Francisco al afirmar que todas las personas reciben la bendición. Cuando un sacerdote imparte la bendición al final de la misa, cuando el Papa imparte la bendición al final de una gran celebración como la que hemos tenido hoy, se trata de bendiciones para todas las personas. La conocida expresión de Francisco 'Todos, todos, todos' es una expresión de la convicción de la Iglesia de que todos son bienvenidos, todos son invitados, todos son invitados a seguir a Jesús, y todos son invitados a buscar la conversión en la propia vida. Yendo más allá del hoy, pienso que el tema puede causar más desunión que unidad, y que deberíamos buscar modos de construir nuestra unidad sobre Jesucristo y sobre lo que Jesucristo enseña".
Esta respuesta de León es una ulterior aclaración de cómo pretende llevar a la Iglesia a la unidad, incluso en una cuestión por el momento tan divisiva.
Mientras tanto, León sabe que ni siquiera entre los obispos alemanes del ala progresista hay plena concordia sobre cómo aplicar el documento titulado "La bendición da fuerza al amor", con el que su conferencia episcopal ha dado luz verde a la bendición litúrgica de las uniones homosexuales. Junto con el cardenal Marx, solo 14 de las 27 diócesis lo han hecho propio y puesto en práctica hasta ahora, sabiendo que van más allá de lo permitido por "Fiducia supplicans" y conscientes de tener una parte del propio clero en contra.
Pero ahora están también las críticas de León, que en la respuesta a la periodista alemana ha dado a entender que quiere imponer una restricción adicional incluso a lo permitido por "Fiducia supplicans", excluyendo toda "bendición formalizada" de las parejas, a las cuales ya les basta la bendición que se da a todos al final de la misa o en cualquier otra celebración, ofreciendo una exégesis restrictiva también de lo dicho al respecto por el papa Francisco.
El papa León conoce bien a la Iglesia de Alemania, ya desde cuando era prefecto del dicasterio para los obispos. Estaba, en efecto, también su firma, junto a las del cardenal secretario de Estado Pietro Parolin y del cardenal Fernández, al pie de la carta con la que el 16 de febrero de 2024 Roma ordenó el alto a la anunciada aprobación, en Alemania, de un comité que a su vez habría abierto el camino a una "Conferencia sinodal" con una mayoritaria representación de laicos dotada de poder decisorio al mismo nivel que los obispos.
El hecho es que el estatuto de la nueva "Conferencia sinodal" fue igualmente aprobado el 31 de enero de 2026 en Stuttgart por el Comité central de los católicos alemanes, al concluir el combatido "Synodaler Weg", camino sinodal, que ha implicado a la Iglesia de Alemania desde 2019. La compondrán 81 miembros : 27 obispos, 27 delegados laicos del Comité central de los católicos alemanes, más otros 27 participantes entre los cuales 2 miembros de la Conferencia de los Superiores Religiosos y 2 miembros del Comité Consultivo de las víctimas de violencia sexual ; entre los restantes, al menos 13 deberán ser mujeres, al menos 5 deberán tener menos de 30 años y al menos 3 deberán pertenecer a grupos lingüísticos diferentes, todos con iguales poderes de voto y de decisión.
Para la aprobación del estatuto de la "Conferencia sinodal" faltaba en ese punto solo el voto de los obispos, que llegó a finales de febrero (véase foto), con la posterior entrega a Roma del texto el 31 de marzo, para la aprobación final. Que, sin embargo, está lejos de ser segura.
Ya el papa Francisco, en efecto, había expresado en febrero de 2023 sus fuertes reservas contra la anunciada creación de este organismo, en una carta a cuatro autorizadas teólogas que habían apelado a él tras haberse dado de baja del "Camino sinodal": Marianne Schlosser, Hanna-Barbara Gerl-Falkovitz, Katharina Westerhorstmann y Dorothea Schmidt. Para Francisco tal organismo, tal como estaba delineado, "no podía ser armonizado con la doctrina sacramental de la Iglesia católica".
Todavía después varias veces la Santa Sede había advertido a los obispos alemanes que no prosiguieran por este camino sin correctivos sustanciales, con el entonces cardenal Robert Francis Prevost entre los más comprometidos en tirar del freno.
Y ahora, como Papa, no parece que haya dejado de lado sus reservas. Al contrario. Las ha dejado traslucir intactas, antes incluso de la rueda de prensa en el vuelo de África a Roma, ya en el vuelo de regreso de su anterior viaje a Turquía y al Líbano :
"Soy consciente de que muchos católicos en Alemania consideran que algunos aspectos del Camino sinodal que se ha celebrado en Alemania hasta ahora, no representan su esperanza para la Iglesia o su modo de vivir la Iglesia. Por lo tanto, hay necesidad de un mayor diálogo y escucha dentro de la propia Alemania, para que ninguna voz sea excluida, para que la voz de aquellos que son más poderosos no acalle o sofoque la voz de aquellos que podrían ser muy numerosos, pero no tienen lugar para hablar y hacer que sus propias voces y sus propias expresiones de participación en la Iglesia sean escuchadas. Al mismo tiempo, como estoy seguro sabéis, el grupo de obispos alemanes se ha reunido, en los últimos dos años, con un grupo de cardenales de la curia romana. También allí hay un proceso en curso, para buscar y asegurar que el camino sinodal alemán no se desprenda, por así decirlo, de lo que debe ser considerado el camino de la Iglesia universal. Estoy seguro de que ese proceso continuará. Supongo que habrá algunos ajustes por ambas partes en Alemania, pero estoy del todo confiado en que las cosas se resolverán positivamente".
Mientras tanto, sin embargo, los obispos alemanes, reunidos en Wurzburg a finales de febrero, han elegido como su nuevo presidente a un reformista de los más avanzados : Heiner Wilmer, de 64 años, obispo de Hildesheim, ya superior general entre 2015 y 2018, con sede en Roma, de la Congregación de los Sacerdotes del Sagrado Corazón, llamados dehonianos por el nombre de su fundador Léon Gustave Dehon (1843 – 1925).
Pero unos cuarenta días después, el 9 de abril, también León ha hecho un nombramiento clave, el del nuevo nuncio en Alemania en la persona del holandés Hubertus van Megen. El cual no es ciertamente un progresista, al contrario, y sus últimos cargos como nuncio los ha desempeñado en Kenia y Sudán del Sur, precisamente en esa África que es la más adversa a las huidas hacia adelante de la Iglesia de Alemania. De él se recuerdan las palabras dichas en 2024 durante una consagración episcopal en Nairobi : "Las enseñanzas de la sociedad occidental sobre la teoría del género son claros síntomas de una sociedad que ha perdido su brújula interior y está yendo a la deriva, impotente en el mar tempestuoso de los deseos humanos, zarandeada y debilitada en todos los aspectos".
El nuncio desempeña un papel fundamental en la selección de los nuevos obispos. Y a partir de los primeros nombramientos se verá si los cuatro obispos de la actual minoría conservadora —Rainer Maria Woelki de Colonia, Gregor Maria Hanke de Eichstätt, Stefan Oster de Passau y Rudolf Voderholzer de Ratisbona— permanecerán solos o engrosarán sus filas.
Tampoco hay que descuidar lo que dijo León en el vuelo de regreso de África, cuando cuestionó la centralidad dada a las cuestiones sexuales en las controversias que dividen a la Iglesia. En el ámbito social, la unidad de la Iglesia, a su juicio, debe construirse sobre "cuestiones mucho más grandes e importantes, como la justicia, la igualdad, la libertad de hombres y mujeres, la libertad de religión". Son estos los temas a los que dar prioridad. Es decir, sobreentendido, no aquellos de sexo en los que la Iglesia de Alemania se ha empantanado : homosexualidad, abusos, celibato, ordenaciones femeninas…
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Sandro Magister ha sido firma histórica, como vaticanista, del semanario "L'Espresso".
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